Tuesday, 16 August 2011

Wish you were here - Pink Floyd



¡Qué difícil es comprender a las almas en pena! ¡Qué difícil es aprender cuando están felices y cuando necesitan de alguien! Existen personas que pueden presentirlo, como un sexto sentido muy atinado que pueden descubrir los secretos más oscuros con sólo mirar una vez a una persona, personas sensibles que hacen caso a más de las 234 señales por segundo que nuestro cerebro puede decodificar.

Pero ¿qué pasa cuando dos almas que comparten el mismo dolor se encuentran? Nunca hablan de lo que ocurre ente ellos, no se dicen siquiera lo importante que son el uno para el otro, y sin embargo, lo saben.
Saben que fueron hechos el uno para el otro, y se lo demuestran con el paso de los años, cada vez que están juntos, cuando hablan, cuando se expresan de ellos con otras personas, cuando todo el mundo lo ve… y sigue siendo la misma historia: las mismas almas perdidas que se unen y se separan, en un círculo vicioso que ninguna de ellas puede detener.

¿Por qué no pueden ser como las parejas de cualquier mini serie romántica que al final terminan juntos, no importando las trabas que el mundo les ponga? ¿Por qué terminan haciéndose daño el uno al otro? ¿Por qué simplemente no terminar con el sufrimiento, ser como las personas normales, las que salen en revistas que llevan una vida común y feliz, que no deben atravesar por las peores experiencias que tiene esta vida?

La voz dijo que este tipo de personas estaban destinadas a llevar una vida complicada, porque ellas podían enfrentarla, no se darían por vencidas. Están destinadas a ser pisoteadas para resurgir mucho más fuertes, para no dejarse vencer y cambiar al mundo, ser recordados como unos héroes, íconos del cambio.

Personas sencillas que reaccionan ante la miseria humana, almas que están dispuestas a dar todo por quienes no conocen, ¿pero por qué, entonces, es tan difícil superar el dolor que te causa el alma gemela? Una incógnita que jamás sabré responder, tanto el por qué de la acción y el por qué de la reacción, tampoco sabré responder por qué sigues aquí. Sólo sé que sí, hice daño, sí, lastimé, sí, no pensé en un arrebato de ira voluble, de intentar ser normal, de quererme parecer a las que salen en las revistas.

Wish you were here de Pink Floyd me recuerda a ese camino sinuoso y empedrado que quiero dejar atrás y tenerlo sólo como un recuerdo más, para no volverlo a recorrer.



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