Friday, 19 August 2011

Don't worry, 'cause every little thing is gonna be all right - Bob Marley


La vida cambia tan rápido que nunca alcanzamos a darnos cuenta de lo que hacemos cada minuto. Le tomamos tan poca importancia al tiempo, porque es tanto y tan vasto…

Recuerdo aquellos momentos en los que la decisión más importante en tu vida era si comprabas papas saladas o un gansito. O la misión más imposible era la de convencer a los papás que querías una pizza en lugar de la sopa de verduras.

Recuerdo cuando no importaba el qué dirán y uno preguntaba todo, con ansias de conocer la verdad… recuerdo cuando la verdad era utilizada sin cinismo ni vergüenza, sino sólo para decir lo que uno pensaba.

También recuerdo el momento de vida o muerte, cuando llegabas a una fiesta y tenías que llamar la atención del chico que te gustaba. O cuando la peor tragedia era que aquel tuviera interés en alguien más.

¿En qué momento las decisiones se volvieron parte fundamental para vivir y hacerlo bien? ¿Cuándo cambiamos las risas y las locuras por las inquietudes monetarias? ¿En qué momento se volvió esencial buscar a la persona con quien pasar el resto de la vida? ¿Cuándo dejamos las locuras sin sentido que nos hacían reír y adquirimos las preocupaciones sobre lo que la sociedad globalizada considera como éxito personal en los diferentes ámbitos de la vida?

¿Por qué madurar sigue siendo tan difícil, por qué la madurez nos aleja de esa inocencia de niños y nos amaña para poder subsistir de los peligros sociales? ¿Por qué duele crecer, aprender sobre la vida adulta, por qué es tan difícil que nos quedamos en el camino? ¿Por qué las preocupaciones aumentan en lugar de disminuir?

Bob Marley canta: “Don’t worry, ‘cause every little thing is gonna be alright? Pero realmente es tan difícil comprender el andar del humano adulto que, y lo veo conforme pasa el tiempo, nuestros gestos cambian hasta hacerse más y más duros, nuestro cabello pierde su color y nuestra piel la elasticidad…

Recuerdo con gran cariño mi mejor época, cuando conocí a las verdaderas amigas con quien sigo compartiendo, las locuras que hacíamos, cómo sólo nos importaba ligar, o reír, o hacer cosas locas inmediatas.  Quisiera regresar, volver a vivirlo… y disfrutarlo aún más, por los momentos que dejé pasar.






A Pallola

(Pao, te recuerdo como aquella loquita que me hacía reír tanto, con la que me encantaba salir, y ahora te veo, como una estrellita que se encuentra brillando al lado de la Estrella más brillante y que siempre me cuida.)

Tuesday, 16 August 2011

Wish you were here - Pink Floyd



¡Qué difícil es comprender a las almas en pena! ¡Qué difícil es aprender cuando están felices y cuando necesitan de alguien! Existen personas que pueden presentirlo, como un sexto sentido muy atinado que pueden descubrir los secretos más oscuros con sólo mirar una vez a una persona, personas sensibles que hacen caso a más de las 234 señales por segundo que nuestro cerebro puede decodificar.

Pero ¿qué pasa cuando dos almas que comparten el mismo dolor se encuentran? Nunca hablan de lo que ocurre ente ellos, no se dicen siquiera lo importante que son el uno para el otro, y sin embargo, lo saben.
Saben que fueron hechos el uno para el otro, y se lo demuestran con el paso de los años, cada vez que están juntos, cuando hablan, cuando se expresan de ellos con otras personas, cuando todo el mundo lo ve… y sigue siendo la misma historia: las mismas almas perdidas que se unen y se separan, en un círculo vicioso que ninguna de ellas puede detener.

¿Por qué no pueden ser como las parejas de cualquier mini serie romántica que al final terminan juntos, no importando las trabas que el mundo les ponga? ¿Por qué terminan haciéndose daño el uno al otro? ¿Por qué simplemente no terminar con el sufrimiento, ser como las personas normales, las que salen en revistas que llevan una vida común y feliz, que no deben atravesar por las peores experiencias que tiene esta vida?

La voz dijo que este tipo de personas estaban destinadas a llevar una vida complicada, porque ellas podían enfrentarla, no se darían por vencidas. Están destinadas a ser pisoteadas para resurgir mucho más fuertes, para no dejarse vencer y cambiar al mundo, ser recordados como unos héroes, íconos del cambio.

Personas sencillas que reaccionan ante la miseria humana, almas que están dispuestas a dar todo por quienes no conocen, ¿pero por qué, entonces, es tan difícil superar el dolor que te causa el alma gemela? Una incógnita que jamás sabré responder, tanto el por qué de la acción y el por qué de la reacción, tampoco sabré responder por qué sigues aquí. Sólo sé que sí, hice daño, sí, lastimé, sí, no pensé en un arrebato de ira voluble, de intentar ser normal, de quererme parecer a las que salen en las revistas.

Wish you were here de Pink Floyd me recuerda a ese camino sinuoso y empedrado que quiero dejar atrás y tenerlo sólo como un recuerdo más, para no volverlo a recorrer.