Una persona brillante está llena de buenas ideas siempre. Cada cosa que ve, huele o toca lo remite a varias cosas posibles de realizar, sobre todo si esta mente brillante está en contacto con las artes. Cualquier tipo de manifestación artística con inspiración será bienvenida por el público a quien se le muestre.
Sin embargo, el problema para el artista es que en este país pseudo-globalizado, víctima de las deudas y el mal manejo de gobernantes y gobernados, donde visitar Europa y/o vivir allá es sinónimo de éxito y prosperidad, es que no puede vivir de sus creaciones, y menos si apenas comienza a salir del nido de clase media (jorobada).
Este hermoso personaje, cuyos dones atraen a las musas más bellas, es sensible y débil, y ante la exigencia de este mundo, se inmiscuye en labores cotidianas hasta poder al fin liberarse del yugo autoritario familiar para poder dedicarse a lo que realmente le interesa.
No obstante, en este periodo de independencia, esta persona tiene destellos de creatividad que aplica de alguna forma en su entorno, en el caso específico de la literatura y sus artistas, por medio de una columna o blog personalizado abierto a todo público.
La primera idea llega, comienza el reconocimiento y luego ¿qué? Lectores ávidos de un sello único y diferente tienen ganas de continuar con una entrega de este maravilloso genio de la escritura. ¿Y? Los obstáculos comienzan a aparecer en la vida de nuestro ente. El mundo comienza a exigirle que se adentre más en el corporativismo cuadrado, que cierre sus puertas al conocimiento alternativo y siga las reglas que durante años les ha funcionado a los grandes empresarios.
La musa se aburre de este tedio, y prefiere irse para coquetearle a alguien más. El artista se queda pobre e indefenso ante la exigencia de otra entrega majestuosa. Escribe algo, pero no puede pasar de los 140 caracteres… twitter ha influido tanto en él, que ha olvidado cómo hilar oraciones, se limita a sólo respuestas y su lectura diaria se convierte en un time line nutrido de bajezas e insignificancias.
¡Esperen sentados (o dormidos) público querido! ¡Aquél que tuvo la gran idea ha sido absorbido por la simpleza de este planeta! No nos queda más que esperar que las garras del destino, lo golpeen hasta sangrarlo, y de esa forma vuelva a emanar una gran idea… y el ciclo se repita de nuevo.